La ciudadela interior 2

Siguiendo con el tema de la Ciudadela Interior de la anterior entrada:

SENSACION, IMAGEN, ASENTIMIENTO

democritoComo decia Demócrito en una imagen que adjunté en la anterior entrada: “La vida es un tránsito, el mundo una sala de espectáculos. El hombre entra en ella, mira y sale.” Pero la diferencia reside en como interpreta lo que mira, podemos interpretar la vida y lo que acaece como algo deprimente, cosa que lleva a algunos incluso hasta el suicidio, o como una experiencia extática. Mucho de ello depende de cómo “procesamos” en nuestro sistema operativo, la realidad.

Los objetos y acontecimientos nos llegan a través de una sensación, que produce una imagen en la mente y en la conciencia (después entraremos en porqué hago esta diferenciación mente/conciencia). Esa imagen sustituye al objeto y nosotros lo identificamos con él, pese a que esa imagen ya no es la realidad. El mapa no es jamás el territorio.

Para los estoicos el proceso de aprehensión tiene dos partes:

  • Una pasiva, nos llega la sensación  al cerebro y creamos automáticamente una imagen de la realidad.
  • Y una activa, a partir de esa imagen, a través del discurso interior, asentimos o no a lo que representa para nosotros.

La imagen de la sensación –llamada phantasia– es obligada, pasiva, no depende de la voluntad ni de nosotros. Las sensaciones que nos provoca la realidad se precipitan sobre nosotros irremediablemente.

En cambio, el asentimiento (la-razon-y-la-conciencia-carteles-no-sabia-que-imagen-poner-desmotivaciones), es voluntario, libre, sabio, depende de nosotros darlo en sentido u otro. No se deriva de una reacción automática, sino que se produce por el discurso interior y, por tanto, cuanto más refinado y sutil sea éste (como hemos visto, cuestión de entrenamiento), más acertado será nuestro asentimiento.

Una imagen sería, por ejemplo, el ruido de un trueno. El asentimiento es la “etiqueta” o la interpretación que hacemos: espanto, se avecina una tormenta, buscar refugio… Si observamos atentamente, podemos ver que el asentimiento modifica nuestra conciencia, nuestra alma, y en la medida que podamos controlar la cualidad de esa modificación con nuestro asentimiento, veremos la Vida de una forma y otra. De ahí la importancia de su análisis racional, analizar su origen, sus cualidades… y así, eliminando la agitación emocionar irracional, ver las cosas como son en si. Si algo te aflige, cambia tu opinión sobre ello, para ello aplica tu Razón al proceso de aprehensión. Ante un suceso, el sabio puede momentáneamente verse alterado, pero después pasa rápidamente a aplicar la disciplina del asentimiento analizando en que consiste realmente esa sensación.

El proceso de la disciplina del asentimiento funciona del siguiente modo:

  • Primero se produce un acontecimiento exterior que impacta sobre nuestros sentidos.
  • Éste produce una primera representación y emitimos, a nosotros mismos, primer juicio automático sobre la misma: si es positivo, negativo, si nos produce placer, dolor, miedo…
  • Después realizamos un discurso interior para analizar esa primera representación. Éste puede ser objetivo o subjetivo. Si es objetivo, es una descripción de la realidad o de lo que hemos percibido de ella. Si es subjetivo, le agregamos consideraciones pasionales o convencionales que no tienen que ver con la realidad y que dependen de nuestros modelos mentales. Por ejemplo: “Está en prisión” (juicio objetivo), “¡Qué desgracia!” (juicio subjetivo)
  • Finalmente nos emitimos un juicio de valor. De ese juicio dependerá nuestra actitud ante la realidad. Ni decir tiene que la acumulación de la cualidad de nuestros juicios de valor constituye nuestra forma en la que pintamos la realidad. Algunos de negro, otros de rosa, otros… y otros simplemente son transparentes y lo ven tal como es.

Marco Aurelio en III, 11 se recomienda analizar el objeto y describirlo con precisión para así verlo tal como es, en su esencia, en sus detalles y en su totalidad; es decir: como un todo y como una suma de componentes incluyendo: duración, origen, que es realmente, etc. Ver las cosas como son, de una forma “científica”, desapegada y ecuánime, sin juicios de valor, sin pasión, sin prejuicios, sin distorsionar la realidad y, por lo tanto, sin alterarse emocionalmente.

blake

Finaliza esta entrada en sus meditaciones con una frase, a mi entender, genial: “No dejo de buscar valor a las cosas indiferentes”. Genial pues trata de encontrar virtud en las cosas nimias que al final son las que más importan en la vida: sonreír, respirar, disfrutar de la lluvia…

En VI, 13, que ya habíamos visto, explica su método para desvelar la realidad e ir a la esencia de las cosas y nos previene contra el orgullo y el ego que nos llevan al error. Por ejemplo, un proyecto nos puede parecer muy importante y absorbernos totalmente, pero finalmente, si lo despojamos de todas sus vestiduras encontramos orgullo, prestigio, ego… Esa casa, ese coche, esa relación instantánea… desde nuestro ego pueden ser todo, desde la objetividad no son nada.

popper

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