Todo se reduce a juzgar correctamente.

Como veíamos al describir el sistema operativo mental, las variaciones del entorno impactan en nuestra conciencia y a partir de ahí las juzgamos. Existe un primer juicio automático, incluso acciones que se llevan a cabo sin la participación de la conciencia, por ejemplo, cuando nos quemamos, retiramos la mano rápida y automáticamente. Pero después, lo importante es como asentimos o no a ese juicio inicial o como aprendemos a controlar nuestras reacciones automáticas.

Hasta ahí, sencillo, parece que asintiendo a nuestros juicios, podemos modular y controlar nuestro discurso interior. Pero no acaba ahí, también afecta a nuestro discurso exterior: nos podemos engañar a nosotros mismos pero también engañar a los demás.

14a49055967a192e45e730486140fbbfPara Marco Aurelio (IX, 1) Naturaleza y Verdad son lo mismo y, por tanto, cuando faltamos a la verdad vamos en contra de la Naturaleza. Si mentimos voluntariamente, actuamos injustamente pues engañamos, normalmente a los demás. Pero también podemos mentir involuntariamente, cuando nos engañamos a nosotros mismos lo hacemos en contra de la Naturaleza, nos enfrentamos entramos en disonancia con ella ya que la Naturaleza es Verdad, y como nosotros somos partes de esa naturaleza, vamos contra nosotros mismos y no podemos distinguir lo verdadero de lo falso.

Por eso la práctica estoica requiere ser consciente, evaluar y rectificar, si es necesario, de forma constante nuestro discurso interior. Pero no solamente ya en lo referente a dar asentimiento a los nuestros juicios, sino también a cuestionarnos nuestra relación con la realidad a través de la disciplina del deseo/aversión y nuestro asentimiento a nuestro impulso a la acción, las tres disciplinas que ya hemos visto repetidamente y sobre las que volveremos.

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Asentimos o no a nuestros juicios y por tanto disfrutamos de lucidez, controlamos nuestra propia mente dotándola de Verdad. Lo mismo con nuestros deseos y aversiones con lo cual nos desapegamos de nuestros miedos. Y finalmente, con la acción que queremos emprender, que debe ajustarse al asentimiento constante para que sea virtuosa. Todo queda “ligado” en un solo modelo mental de lucidez, ecuanimidad, desapego y conducta moral.

Damos o no: A nuestros: Su ejercicio produce: Afecta nuestra relación:
Asentimiento Juicios Razón, lucidez Con nuestra propia mente
Deseos/aversiones Ecuanimidad, desapego Con la Realidad
Impulsos a la acción Bien moral Con los demás (1)
(1)Los “demás” o “realidad” son de hecho relativos pues puedo tratar a los demás como una cosa como meramente parte de la Realidad, o la Realidad como un ente ecológico que merece respeto y precisa de una acción respetuosa. En estos casos, la persona considerada como cosa sería a Realidad (por ejemplo, el sexo como transacción comercial supone el uso de “el otro” como un mero objeto de satisfacción sexual meramente utilitarista), o la Realidad se convertiría en una especie de “persona” peculiar (por respeto al medio ambiente, evito al máximo el uso del coche).
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En resumen, se trata de “dar un paso atrás”, de “salir de la caja” , “de elevar nuestra perspectiva” o como queramos llamarle y no permitir que el asentimiento se produzca de forma automática, sino que se produzca con conciencia y racionalidad. La virtud es equivalente al conocimiento y conocer, analizar la realidad con precisión, nos lleva a la virtud. Por el contrario, la ignorancia nos lleva al vicio. El conocimiento que nos permite asentir no es un conocimiento teórico sino que es el conocimiento que afecta directamente a nuestra forma de afrontar la vida, a nuestra actitud vital.

“Si soy tan feliz, si todo me va tan bien, si todo es de color rosa… Para que me voy a preocupar de mejorar, de ser virtuoso”. Pero la realidad es que antes o después me cruzaré con dificultades en la vida: dolor, enfermedad, muerte… y el dolor es una oportunidad de liberarnos. No se trata de tener miedo ni de vivir en constante preocupación, eso no es en absoluto estoico, es sufrir por un futuro sufrimiento. Mientras tanto, nos perdemos el presente. Se trata más bien, de mantener una actitud mental, un discurso interior lúcido que nos permita disfrutar el presente con toda su intensidad, pero de forma desapegada y sabiendo que es un regalo que se nos hace y por lo tanto, hay que disfrutarlo, mientras dure, y además con toda la intensidad de disfrutar cada instante. Es como beber una copa de vino, la puedo beber en dos segundos, o puedo regalarme con su color, con su olor, con su textura, con su retrogusto, con…

5798d557e0a8d10d201af16f43deac4d¿Y qué pasa con la maldad? La maldad es fruto de la ignorancia. Actuar mal supone una contradicción con la Naturaleza que reside en nosotros. Si actuamos mal pero sin considerar nuestra acción como mala, no se produce esa contradicción. Pero si analizas la realidad y utilizas la razón, empiezas a darte cuenta de la contradicción que supone esa acción y, entonces, sufres. Por ello, es bastante corriente que el malvado se aferre a su error pues, de lo contrario, toda su conducta sería contradictoria y sufriría, significaría que sabe lo que tiene que hacer y no lo hace ni lo quiere hacer. Si toma conciencia, cosa que suele pasar ante una crisis, por ejemplo al enfrentarse a la muerte, eso le lleva al sufrimiento porque el testigo interior, el hegemonikón busca la armonía de la mente con la Naturaleza que no es más que la Areté, la Virtud.

“Todo es opinión” tanto al hablar de juicios, como de deseos/aversiones como de acciones, sólo cambia el ámbito:

Relación Yo/Naturaleza Deseo/aversión
Relación Yo/humanidad Acción/ética
Relación Yo con mi mismo Asentimiento/lógica

¿Cual es el Método?:

  • Examinar constantemente los juicios que emito, de la realidad, de mi estado emocional y de mi impulso a la acción.
  • Ajustar mi discurso interior a la Realidad, a la Verdad.
  • Distinguir lo que depende de mi y no que no.
  • Trabajar en lo que depende de mi: juicios, deseos, acciones.
  • Hacer lo que tengo que hacer, con el máximo virtuosismo posible, pero sin apegarme al resultado, pues: no depende de mi.
  • En resumen, aplicar la Razón y la Lógica a toda mi conducta, sea interior (percepción, emoción, impulso) como exterior ya que al final Razón, Verdad, Virtud, Tao, Dharma… son esencialmente sinónimos.
  • Y sobre todo: respirar!

Un comentario en “Todo se reduce a juzgar correctamente.

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