Marco Aurelio: Introducción a su filosofía de Vida.

 

“Las sentencias de Séneca son estimulantes para el intelecto,

las de Epicteto fortalecen el carácter

las de Marco Aurelio te llegan al alma.”

Matthew Arnold

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Introducción

El objetivo de esta entrada es presentar al lector alguna de las ideas clave que presenta Marco Aurelio a forma de introducción y de acicate para que quiera profundizar sobre su filosofía de vida y sobre la filosofía estoica en general.

 

¿Quién era Marco Aurelio?

Marco Aurelio fue un emperador romano que vivió y reino durante el siglo II de nuestra era y es famoso por ser el último de los emperadores de la época de mayor esplendor del Imperio Romano denominada Pax Romana. Se le llama también el emperador-filósofo ya que es el autor de las Meditaciones y, para los más legos, es el que aparece al principio de la película Gladiator interpretado por Richard Harris.

Para nuestro propósito, lo más importante es su faceta como autor de las Meditaciones, que constituyen una fuente de sabiduría estoica. Sin embargo, esta obra no estaba destinada a su publicación, eran reflexiones que Marco Aurelio reflejaba en sus horas de insomnio en las campañas militares.

La filosofía académica minusvalora su talla, considerándolo un “filósofo aficionado” pues sus meditaciones no presentan un sistema coherente y sistemático, sino que son como pequeños recortes de sabiduría. Hemos de considerar que escribía para él mismo y no podemos esperar de su lectura un tratado ético sobre como vivir, sino como una colección de ideas muy personales que pueden ser muy inspiradoras, pero también muy frustrantes para el que se introduce por primera vez en su lectura, ya que resulta imposible encontrarles un hilo conector claro.

A esta desazón para el lector novel, hay que añadir la dificultad de las traducciones. Marco Aurelio, emperador culto y cultivado, las escribió en griego y al leer y comparar diferentes traducciones podemos comprobar como el sentido varía y cambia, tanto por la dificultad que tiene en sí la traducción por sí misma, como por comprobar como dos mil años no pasan en balde y la concepción humanística y social a variado de forma importante y, por tanto, resulta muy complicado traducir el textual de sus Meditaciones adaptándolas a nuestro modelos mentales vigentes.

No obstante, es el último de los estoicos clásicos y su obra constituye una recopilación de las ideas más importantes del estoicismo y el objetivo de esta pequeña obra es aproximarnos a su contenido. Si puede servir para que alguno de los lectores quiera profundizar sobre la misma, ya habrá cumplido, de forma sobrada, con su objetivo básico.

 

La Vida, la Mente, el cambio.

“El Universo es cambio, Nuestra vida la modela nuestros pensamientos”. Esta es una cita de las Meditaciones de Marco Aurelio, pero bien podría ser perfectamente de Buda que en el principio del Dhammapada nos dice: “Nuestra vida hoy es el resultado de nuestros pensamientos de ayer”. Marco Aurelio decía: “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.

Nuestros pensamientos son muy poderosos y nuestra felicidad depende de ellos. Por ello, hemos de ser muy cautelosos con nuestros pensamientos y no dejarnos llevar por pensamientos que no nos acerquen a la virtud o nos alejen de la naturaleza.

No podemos restringir todos los pensamientos que aparecen ante nuestra consciencia, pero sí que podemos tomar conciencia de los mismo y evaluar los que nos apoyan en nuestro crecimiento y los que son destructivos para con nosotros mismos, los que nos alejan de la belleza y de la alegría de vivir.

Marco Aurelio descarga la responsabilidad del pensamiento sobre nosotros mismos: “Ningún hombre es feliz si no piensa por si mismo”. Al tomar conciencia de cualquier pensamiento negativo, debemos intentar contrarrestarlo mediante un pensamiento positivo opuesto al anterior pero más intenso. Los pensamiento repetitivos son como surcos en nuestro cerebro, cuando más los repetimos más profundo es el surco y mas difícil resulta salir de él. Al final, si no lo remediamos, constituyen un programa mental que nos lleva a donde esos pensamientos “quieren”, hay que aprender a desprogramarse tomando conciencia de los bucles mentales que nos arrastran a la desesperanza y a la depresión. Esas espirales negativas se contrarrestan tomando conciencia de ellas y combatiéndolas con pensamientos opuestos. A veces vendrán cosas buenas y a veces vendrán cosas malas, y sin embargo los pensamientos son los que determinarás como vives la vida.

 

Tomar responsabilidad de nuestra propia felicidad. Ser proactivos.

La felicidad no es algo que nos llegar de forma espontánea, hay responsabilizarse de forma radical de nuestro estado mental y pasar a la acción para construir el estado mental que deseamos. La felicidad que depende de los demás o del placer, finalmente viene y va, esta fuera de nuestro control. Per el sabio encuentra la felicidad en sus actos libres, en su construcción mental. Intentar hacer depender nuestra felicidad de la aprobación de los demás o de la búsqueda del placer nos lleva a un estado de alegría efímera que fluctúa según nuestro ánimo o del que nos rodean.

Sin embargo, la verdadera sabiduría y felicidad reside en tomar la iniciativa según nuestra libre voluntad y de acuerdo a las cosas que realmente nos importan. La fuerza está en nuestra mente, no en los eventos externos; si tomamos conciencia de ello encontraremos la firmeza de espíritu y el autocontrol necesario para no dejarnos llevar por los avatares de la fortuna. El verdadero poder está en el control de nuestra mente y de nuestras acciones, y precisamente esos pensamientos y esas acciones son las poderosas herramientas que nos permiten modelar nuestro mundo.

Siguiendo a Epicteto, debemos centrarnos en lo que podemos controlar por nosotros mismos y no dejar que lo demás nos distraiga de nuestro camino hacia la excelencia humana.

 

 

Vivir aquí y ahora.

El poder y el valor de vivir nuestra excelencia es aquí y ahora. Nos deberíamos preguntar si nuestra atención está centrada ahí o si bien vaga en el pasado o en el futuro. Marco Aurelio recomendaba que realizásemos cada acto de nuestra vida como si fuere el último. El momento presente es lo único que poseemos realmente y es lo único que podemos perder si vivimos de forma automática, programada, sin tomar conciencia de lo que realmente estamos viviendo. El momento presente es lo único que realmente tiene impacto en nuestra vida o en la vida de los demás.

Intentemos hacer el momento presente como un momento con sentido vital, vibrante y memorable, no vaguemos por el pasado o el futuro. La eternidad es ahora o no es. Cada momento es único y nos brinda aventuras, descubrimientos… cada momento en sí mismo es un regalo que podemos aprovechar y disfrutar o malgastar. Hemos de crear el hábito de observar lo que nos ofrece y disfrutarlo ya que no volverá jamás. Cada nuevo momento y cada nuevo día es un gran regalo y tenemos el poder de reescribir nuestra historia empezando ahora mismo. En cada momento, en cualquier ocasión, podemos dar un pequeño paso que nos acerca al sentido de la virtud, a la Areté, a la Excelencia humana.

 

 

Ante las dificultades: Nuestro fuego interno.

“Acuérdate en adelante, cada vez que algo te haga estar triste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.”

Pasar por un contratiempo con entereza, sin debilidad, sin auto-compadecerse, se convierte en una fuente de poder, en una forma de forjar nuestro carácter y hacernos antifrágiles.

Debemos estar preparados para lo inesperado, para los accidentes que se nos presentarán indudablemente a lo largo de nuestra vida y ser resilientes, ser aptos para no dejar caer nuestro ánimo cuando nos enfrentamos a las dificultades. El éxito reside en saber resistir los embates y adversidades del destino.

Hay que afrontar las dificultades como retos, como formas de cultivar nuestra virtud ajustándonos a las nuevas posibilidades que nos brindan los obstáculos. No hay que dejar que el fracaso nos detenga, hemos de seguir caminando, aunque sea a pequeños pasos, hacia delante, independientemente de nuestros miedos y de la resistencia.

El momento presente pasará, tanto sea duro para nosotros, como sea cómodo. La adversidad es un maestro, es una oportunidad de aprendizaje y debemos sacar lo mejor de nosotros mismos ante ella, sabiendo que, además, más pronto o más tarde pasará. Los fracasos y reveses son los que construyen nuestra resiliencia. Ante ellos hemos de actuar e ir corrigiendo nuestra acción de acuerdo a la evaluación de los resultados.

“Aprender” supone evaluar los resultado de nuestros juicios, emociones y acciones y para obtener diferentes resultados, deberemos probar con nuevos enfoques. Si repetimos lo que siempre hemos hecho, obtendremos los resultados que siempre hemos obtenido.

Las dificultades y contratiempos de la vida nos enseñan a brillar más como humanos, son una oportunidad para practicar la Virtud. Los obstáculos no nos deberían hundir sino hacernos más fuertes. Ante la adversidad, optar por la fuerza interior modulando nuestras creencias y conductas ante el reto que se nos presenta, manteniéndonos firmes y reforzándonos mediante la resiliencia y la flexibilidad.

Considerar los fracasos como una aventura que debemos de vivir y atravesar, no como el final del trayecto. A medida que vamos superando los obstáculos, nos hacemos más fuertes. Marco Aurelio decía que cuando el fuego es fuerte, es decir nosotros, todo lo que cae en el es consumido, en cambio si es una pequeña llama, rápidamente se extingue si cae algo en él. (IV. 1). Por eso hemos de fortalecer nuestro fuego interno y convertir los reveses en combustible para avivarlo

 

Nuestra interpretación de la realidad.

La mente con sus fluctuaciones, con sus juicios y percepciones frecuentemente es muy engañosa. Lo que vemos, lo que oímos… son perspectivas, no son la realidad en sí. Están tamizados por nuestros modelos mentales. El intentar aferrarnos a nuestros juicios y opiniones, nos impide ver nuevos puntos de vista, ideas más frescas, porque nos aferramos a nuestra programación mental.

Aprender a ver nuevas perspectivas enriquece nuestras vidas, además, si sabes que puedes alterar tus opiniones, te das la libertad para cambiar. Pequeños cambios de perspectiva realizados de forma cotidiana, nos permite realizar grandes cambios a más largo plazo. Si te aferras a tus opiniones sin cambiar, te estancas y no te beneficias de la posibilidad de ampliar tus horizontes.

Hemos de evitar la “visión de túnel”, el ponernos a nosotros mismos anteojeras como a los burros, porque así perdemos opciones. Esas anteojeras no son más que nuestros modelos mentales, nuestros prejuicios. Hay que ensanchar nuestros horizontes buscando nuevas experiencias, conocimientos, personas… que sirvan para enriquecernos.

 

Buscar nuestra fuerza interior.

“Tienes poder sobre tu mente – no sobre  los acontecimientos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza.”

Puedes dedicar toda tu vida a cambiar lo que ha ocurrido, y no conseguirás mover ni un milímetro lo que ha pasado. El sentido de esta frase es igual que el de la famosa Oración de la Serenidad cuando dice: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia.”

Debemos descubrir nuestra fuerza interior, dentro de nosotros está la Virtud dispuesta a emerger en cualquier momento si la buscamos. Reflejamos en el mundo que vemos nuestra actitud mental; si estamos irritados, el mundo nos parece hostil. Si miramos hacia la profundidad de nosotros mismos, podemos encontrar el silencio, la paz, y si lo hacemos de forma regular nos daremos cuenta que la felicidad no la encontraremos fuera, que es fútil buscarla en las cosas externas sino que reside en el interior de nosotros mismos.

Más allá del caos de los pensamientos y creencias, existe un oasis de amor y alegría imperturbable. En ningún lado podemos encontrar más calma y felicidad que en el interior de nuestra propia alma.

Una historia: “Dios estaba afincado en la ciudad y estaba cansado de que la gente fuera a visitarle para pedirle cosas fútiles. Así que se mudó fuera de la ciudad, pero la gente seguía visitándole para lo mismo. Por ello se fue a vivir a las montañas, pero ahí donde iba, ahí la gente le seguía. Cansado de atender peticiones sin sentido decidió esconderse en un lugar donde sólo los que le buscaban con autenticidad le encontrasen. Así decidió esconderse en lo más profundo del corazón de cada uno de nosotros”.

 

De la ira.

“Las consecuencias de la ira son mucho peores que los motivos que la ocasionan”.

Cuando estás encolerizado, ya es demasiado tarde, te has dejado llevar por la pasión y después te arrepentirás. Conviene reflexionar sobre la ira cuando no estamos enfadados y así evaluar las consecuencias negativas de dejarnos llevar por ella. Difícil es librarse totalmente de la ira, pero sí, es posible intentar canalizar esa energía y poder hacia algo productivo o creativo, en algún proyecto que cree valor, a nosotros o a los demás.

 

Agradecimiento por la Vida.

Debemos ser inmensamente agradecidos por aquello que tenemos y recordarnos que sería de nosotros si lo perdiésemos. Tenemos piernas para caminar, ojos para ver, pulmones para respirar…, una familia, tal vez algo que comer hoy… En cambio nos centramos en lo que no tenemos.

No hemos de dar por sentada ninguna de nuestras posesiones, de nuestra situación, de nuestras relaciones. Es una gran lección mostrar una profunda gratitud por todo aquello que está a nuestro alcance, no olvidar los simples placeres como sencillamente estar vivo, nuestros amigos, la capacidad de amar o gozar. Si nos olvidamos de ello y nos dedicamos a perseguir lo que no tenemos, lo perdemos todo.

Al despertarnos deberíamos acordarnos del privilegio que constituye vivir, respirar, pensar, disfrutar, amar. Vivir la vida como si todo fuera una celebración. Gracias, gracias, gracias.

 

Del prestigio y de las opiniones de los otros.

La opinión que tienen los demás de nosotros no debe afectarnos. “Si un hombre me desprecia, es su problema. Yo me he de ocupar de no hacer o decir nada que merezca ese desprecio” M. Aurelio (XI, 13).

Si dejas que tus pensamientos se vean influidos por las opiniones de los demás, probablemente acabaras no viviendo tu vida, no realizando lo que pretendías realizar ya que sólo te limitas a tomar acciones evasivas para corregir la percepción limitada que tienen los demás sobre ti y nos pretendemos adaptar a sus prejuicios. No podemos controlar la opinión de los demás, pero si podemos controlar nuestra conducta, palabras y acciones. Por otro lado, nuestra conducta debería constituir un modelo de cómo queremos que nos traten.

 

 

De las personas insolentes.

“Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible.”

A lo largo de nuestras vidas, cada día, encontraremos personas ingratas, insolentes, desleales, egoístas… la mejor lección es ignorar sus conductas. Ante el insulto o la afrenta tenemos la opción de seguir adelante con nuestra vida, sin titubeos ni resistencia ya que somos conscientes que todo es posible. Hemos de intentar aprender de las conductas desviadas de los demás sin dejar que nos afecten, convirtiéndonos en modelos de Excelencia humana y, por tanto, dignos de emulación.

Debemos amarnos a nosotros mismos y aceptar nuestras acciones y pensamientos como virtuosos en vez de dejarnos llevar y preocuparnos por lo que piensen los demás. Nuestra Virtud no debe ser empañada por las conductas impropias de los demás. “La forma más sutil de vengarse de un enemigo es no parecerse a él”.

“El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino para escapar de encontrarse a sí mismo en las filas de los locos.”

Hay una tendencia en nosotros a seguir al rebaño, a ser uno más. A asustarnos cuando caminamos en contra de todos. Sin embargo es más importante ser capaz de reflexionar y alejarnos de la locura de las multitudes. De conseguir ser nosotros mismos a pesar de lo difícil que sea alejarse de la corriente. Hemos de aprender a ser nosotros mismos

 

El sentido de nuestra vida.

Debemos buscar y encontrar cual es el propósito de nuestra vida, lo que los orientales llaman nuestro Dharma o misión vital personal. “Mas vale seguir imperfectamente nuestro dharma que seguir perfectamente el dharma de otro” (J. Mascaró).

Todos tenemos un deber una labor vital por y para lo cual estamos aquí. Hemos de analizar nuestras fortalezas, nuestros intereses y nuestras pasiones y actuar de la mejor forma que podamos hacer. No se trata de compararnos con los demás o de sentirnos frustrados si no conseguimos nuestro propósito, se trata de caminar el camino al que nos lleva nuestras fortalezas y lo que nos llena como seres humanos integrales.

¿Te sientes feliz con lo que estas haciendo de tu vida? Además la acción debería crearnos satisfacción por si misma, sin perseguir nada, debería llevarnos a fluir de forma espontánea y jubilosa hacia nuestra plenitud personal.

 

La impermanencia.

Todo fluye, todo cambia, todo es impermanente y si observamos con atención, todo sucede tal como debe suceder. No tiene sentido esforzarse para que salga el sol o para que una flor florezca. Todo tiene su ritmo y nos podemos relajar y prepararnos mientras esperamos que el viento nos sea favorable.

La Naturaleza tiene sus propios ritmos que acaecen de forma implacable y tras los malos tiempos, vendrán los buenos. Por ello, no nos hemos de obsesionar en los resultados inmediatos, debemos confiar en si hacemos lo que debemos, al final las cosas mejorarán.

 

La ciudadela interior.

Para encontrar la paz interior depende de nuestra propia percepción y de nuestros pensamientos. A través de ellos controlamos la situación, la nuestra, la de nuestra relación con los acontecimientos externos, nos sean favorables o no.

En lugar de dejarnos llevar por el estrés, tenemos el poder en nosotros de controlar el ruido exterior y de ralentizar el ritmo. Se trata de un cambio de percepción, de un cambio mental. Si crees que no puedes controlar la ansiedad, le estás dando un poder inmenso que se gira contra ti. Pero la realidad es que concentrándonos unos minutos en la respiración, podemos aliviar nuestra ansiedad. Volver hacia nosotros mismos, a nuestra casa interior, a nuestro centro, en lugar de dejarnos arrastrar por los acontecimientos externos. (VI, 11)

Esta habilidad se puede y debe entrenar pero, además, nunca llegaremos a poseerla total y perfectamente. Nuestro nivel de virtud siempre se puede mejorar. Son nuestras percepciones y juicios sobre los eventos y las personas lo que nos aflije. Nuestra mente es incapaz de procesar a la vez una imagen de felicidad y paz con una de estrés, ambos no pueden convivir a la vez en nuestro cerebro. Tenemos el poder de extinguir los pensamientos y juicios que nos crean desazón. Debemos analizar qué nos produce estrés y tomar conciencia que dejar que ocurra es una elección, un hábito que podemos modificar.

Debemos construir una “ciudadela interior” donde los embates del destino no nos alcancen y encontremos la paz y la tranquilidad.

“…la inteligencia libre de pasiones es una ciudadela. Porque el hombre no dispone de

ningún reducto más fortificado en el que pueda refugiarse y ser en adelante imposible de

expugnar. En consecuencia, el que no se ha dado cuenta de eso es un ignorante; pero

quien se ha dado cuenta y no se refugia en ella es un desdichado.”

 

 

“Carpe diem”

“Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates, y tantos otros; y me pregunto: Ahora ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado, para luego morir y volverse tierra…! La vida no es sino un río de cosas que pasan y se pierden. Veo una cosa por un instante, y ya pasó; y otras y otras pasarán… Pronto me llegará la orden: -Te has embarcado; has navegado; has llegado; desembarca…”

Hagas lo que hagas. Seas lo poderoso que seas, llegará el momento en que mueras. Y para la muerte todos somos iguales. Esto puede parecerte triste, pero por otro lado es enormemente liberador pensar que todo lo que deseamos tiene una importancia relativa y temporal. Que nada debería afectarnos demasiado

Hay que vivir como si este momento fuese el último. No tenemos cien años de vida, por eso, mientras vivimos debemos esforzarnos en nuestra excelencia humana, sin pérdida de tiempo. No hay que dar por sentado que tiempo estará ahí mañana, ni las personas, ni las oportunidades.

Las oportunidades acaecen en este momento y debemos aprovecharlas y no dejar que se nos escapen por indolencia. Por otro lado, aunque nos produzca cierto temor, si salimos de nuestra zona de confort, aunque sea sólo ligeramente, nos sentiremos excitados y vivos.

“No desprecies la muerte, acéptala de buen agrado, porque forma parte de lo establecido”.

La muerte nos asusta, pero no podemos huir de ella. Alguien dijo alguna vez que la vida consiste en aprender a morir. Y en parte es cierto. Cuando llegue, más vale que estés preparado.

 

Atención plena o mindfulness

La observación atenta, tomar conciencia de las cosas, es una herramienta de gran poder. Como decía Shunryu Suzuki: En la mente de un principiante hay muchas posibilidades, en la mente de un experto muy pocas, por esto conserva siempre la mente de un principiante”. Porque la mente del principiante es pura, espontánea y ve cosas que el experto no apercibe.

Si ves el mundo, o alguna acontecimiento, como una molestia, ello se reflejará en ti. Si ves el mundo como una oportunidad, eso será precisamente lo que verás. Si te encuentras un problema, no te centras en él, sino en la forma de solucionarlo, paliarlo o superarlo. Utilizar la mente de forma excesiva no nos ayuda, hay que dejarse llevar por la belleza y alegría de momento. Las preguntas correctas conllevan respuestas correctas. Debemos preguntarnos que podemos hacer para hacer las cosas mejores o para que me perjudiquen menos a mi o a los otros. Cómo puedo crear valor.

 

La importancia de la perspectiva.

Todo tiene su valor y la belleza reside en el ojo del observador. Una arruga en una prenda puede ser una grave tara en la misma, o bien acogerse a aquello de “la arruga es bella”. Un acorde disonante es lo que hace que una progresión musical nos pueda parecer interesante.

Tendemos a no valorar lo que no nos es útil para nuestros fines. Pero las apariencias nos pueden engañar y podemos sacar grandes enseñanzas de personas o eventos que, a priori, nos parecieron baladí. Podemos juzgar a los demás por su apariencia, y ello limita nuestras oportunidades ya que no dejamos que nos puedan enseñan cosa alguna y limitan nuestra excelencia. La belleza y la utilidad residen en el observador y que no la veamos en ese momento, no quiere decir que no existan.

 

La visión de la Realidad.

“Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad.”

No hay manera de conocer la realidad, sólo podemos ver nuestra perspectiva de la realidad. Una perspectiva influida por lo que somos, por lo que hemos vivido, por lo que creíamos ya.  Por eso digamos lo que digamos, es solo una manifestación de nuestra perspectiva de la realidad, y no un hecho derivado de la realidad misma.

Construimos nuestra actitud ante la vida de acuerdo a nuestros juicios sobre la Realidad. Si modificamos nuestros juicios, podemos modificar nuestra visión.

 

Colofón.

Espero que esta breve introducción al pensamiento de Marco Aurelio te haya gustado y te haya motivado para profundizar en su filosofía de vida y en el modo de vida estoico.

Lo importante no es alargar la vida

Lo importante es ensancharla”

Luciano de Crescenzo

 

 

2 comentarios en “Marco Aurelio: Introducción a su filosofía de Vida.

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