Lecciones de un hombre hecho a sí mismo: Catón el joven.

 

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Extracto de la biografía: El último ciudadano romano: Vida y legado de Catón, de Rob Goodman y Jimy Soni, escrito por ellos mismos, pero que desafortunadamente no está traducida, que yo sepa, al castellano. Unos apuntes de este artículo para conocer un poco de este personaje.

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Catón el Joven -el gran soldado romano, senador y estoico-era un hombre difícil trato. Era brusco con sus amistades, inflexible en su política, contundente en sus conversaciones, sin embargo, capaz de hablar en el  Senado romano de sol a sol. Estamos bastante seguros de que no nos hubiera gustado, tampoco. Pero nos quedamos lo suficientemente fascinados por Catón  para escribir su biografía, y para contar la historia de cómo se convirtió en el último hombre en pie contra Julio César en defensa de la República romana. Para nosotros, la parte más admirable de su carácter es algo totalmente inesperado en una antigua cultura romana tan consciente del peso de su propio pasado. Era, en el verdadero sentido de las palabras, un hombre hecho a sí mismo.

Catón, en el sentido familiar, no se le puede considerar como hecho a sí mismo : venía de una larga familia de hombres de estado, y nunca tuvo que preocuparse por el dinero. Pero Catón fue un hombre hecho a sí mismo en un sentido más profundo: convirtió el trabajo de su vida en vivir con intención. Muchos de nosotros nos encontramos sencillamente con nuestro carácter: nos pasamos un tiempo desmesurado preocupandonos de lo que nos gustaría lograr, pero utilizando poco en crear lo que nos gustaría ser. Catón era diferente. Su carácter austero, firme, preparado para los reveses; fue una propia creación consciente.

Hay muchísimas anécdotas en la vida de Catón para buscar lecciones en el arte de la fortaleza: su marcha un mes de duración a través del desierto del norte de África con los últimos restos de las tropas leales a la República, o su decisión de quitarse la vida en lugar de someterse a la dictadura de César. Pero también y para ser justos, hay un montón de cosas en la vida de Catón no deberíamo emular, como su obstinación a ceder un ápice en el compromiso del bien por la República. Sin embargo, creemos que la lección más importante de la fortaleza de Catón todavía vale la pena de ser ejercitada: cómo podemos tomar el control de nuestro propio carácter. Estas son algunas de las claves para construir nuestra propia identidad.

1. Respeta tus raíces, pero no permitas que te atrapen.

Imaginate que tienes una imagen de cada uno de tus ancestros desde cuatro o cinco generaciones. Imaginate que máscaras tomadas en cera en el momento de la muerte, se convierten copias en piedra para colgadas en la pared. Imaginate, en otras palabras, que estas literalmente cara a cara con tu padre, con tu abuelo… que observan cada una de tus idas y venidas. Si te lo puesdes imaginar, podrás entender puede entender algo de lo que significaba ser un romano, y algo de lo que significa sentir tus raíces como una presencia viva y palpable.

Y si quieres entender lo que significaba crecer como Catón, añadir este detalle. La mayoría de los días, también tendrías que pasar por delante de una estatua pública de tamaño natural de tu bisabuelo, con una inscripción honrándole por salvar a su país «cuando el Estado Romano se tambaleaba hacia su caída.»

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Muchos de nosotros, en la posición de Catón, quedaríamos paralizados por el peso del pasado. Cato era diferente. No huyó de sus raíces: a la edad de 18 años, realizó su primera batalla política para evitar la destrucción de una sala pública construida por su bisabuelo, creándose la imágen política de defensor de la mos maiorum ( «el camino de los antepasados»). Pero también sabía cuándo dejar de lado el pasado y hacer su propio camino. Expresó su libertad públicamente cuando, como un hombre joven, se adhirió a una escuela filosófica sospechosa, extranjera, y con la reputación de sacrílega: el estoicismo.

El estoicismo fue una filosofía griega exportada a Roma, unas pocas generaciones antes del nacimiento de Catón el joven. Enseñaba a sus seguidores  que podían disfrutar de una felicidad inquebrantable en esta vida, que podían estar a salvo de cualquier pérdida o desastre y que la clave de la felicidad era la virtud. Una parte importante del camino hacia la virtud, era comprender que las emociones destructivas, como la ira y el miedo, están bajo nuestro control consciente y que no tienen por que controlarnos ya que nosotros podemos aprender a estar por encima de ellos. El estoicismo tiene mucho que ver con la autosuficiencia, la libertad y el auto-control.

¿Qué pódrían los romanos contemporáneos de Catón objetar d a eso? Primero y ante todo, el estoicismo algo extranjero y eso, en Roma, suponía un grave ataque contra él. Las opiniones xenófobas de Catón el viejo, que se reflejan en una carta a su hijo Marco, no estaban alejadas de la opinión general:

«A su debido tiempo, hijo mio, voy a explicar lo que descubrí en Atenas sobre estos griegos … .Son unas gentes sin valor e ingobernables. Toma esto como una profecía: cuando esa gente nos infliltren sus escritos, se corromperá todo «.

El estoicismo fue también ridiculizado por sus paradojas extrañas, o por las afirmaciones atractivas que se hacian como una introducción a la forma de vida estoica. Oponiéndose a Catón en un juicio, Cicerón ridiculizaba estas creencias estoicas:

«Que los sabios, no importa lo deformes que sean, son los únicos hombres bellos; que, incluso si son mendigos, son los únicos hombres ricos; que incluso en la esclavitud, ellos son reyes. Y todos los de nosotros que no somos sabios, nos  llaman esclavos, exiliados, enemigos, lunáticos. Dicen que todos los delitos son iguales, que todo pecado es un crimen imperdonable, y que tan criminal es matar innecesariamente un gallo innecesariamente, como estrangular a tu propio padre! »

Aunque Cicerón no inventaba esas paradojas, estaba ignorando la profundidad de los  conceptos que estaban intentando ilustrar. Pero la mayoría de los romanos se detuvo donde Cicerón hizo en ese juicio, riéndose del la imagen externa de las ideas estoicas sin entrar en analizar su significado real.

Por eso, cuando Catón adoptó el estoicismo y finalmente se convirtió en la cara pública de la filosofía, estaba tomando un riesgo significativo. Pero la elección de Catón constituía una  declaración de libertad. Mostró que sabía cuando honrar al pasado romano, y cuando había que dejarlo atrás. Esa fue la misma independencia mental la que convertiría a Catón en una figura fundamental en la historia de Roma. Y a través de la fuerza de su ejemplo, Catón convirtió al  estoicismo en respetable. Si conoces la gran influencia que tendría posteriormente el estoicismo, debes entender lo importante que Catón fue.

2. No tengas miedo al ridículo

Como parte de su educación, Catón trató de aprender por sí mismo «a tener vergüenza sólo de lo que era realmente era vergonzoso.» Esto significaba usar ropa pasada de moda o de color extraño, caminar descalzo, evitar las comodidades, y soportar en silencio los abusos y los insultos . Plutarco señala que Catón recibió burlas de  amigos ambiciosos por no dedicarse directamente a la política. El estoico Séneca relata la historia que una vez Catón fue burlado en los baños públicos, sin embargo, restó importancia al incidente en silencio.

Alguien que se comporta de modo tan poco convencional como Catón está sujeto a ser señalado o incluso provocar burlas. Pero eso era precisamente lo que Cato estaba buscando. El estoicismo Romano no era una serie de especulaciones ociosas y pensamientos profundos. Era una guía práctica para la vida, y una serie de ejercicios que se podrían utilizar el día en que fuesen aprendidos. Catón aprendió a subsistir con la comida de un hombre pobre, o incluso sin ningún alimento, a hablar sin rodeos o a callar, cómo meditar sobre los desastres para aprender a soportar la pérdida imaginada de todo, una y otra vez. Dichas técnicas fueron diseñadas para acerar el carácter contra dificultad y concentrar su mente en la virtud como única felicidad duradera. Del mismo modo que un joven Teddy Roosevelt prometió: «Voy a hacer mi cuerpo,» Catón debió resolverse a: «Voy a construir mi carácter.»

Hemos bromeado que si algún día nuestro libro se convirerte en película, la parte de la educación estoica de Catón debería figurar en el montaje final. Pero hay un punto más a recalcar aquí: convertirse en alguien hecho a sí mismo no es sólo algo que se piensa. Es algo que se hace. No se trata sólo de llegar a conclusiones correctas. Se trata de poner en práctica esas conclusiones:  práctica literal, entrenarse de forma deliberada en los hábitos que queremos hasta que se convierten en una segunda naturaleza.

3. Distingue lo que es importante de lo que es superficial

Catón se consideró siempre a sí mismo como un tradicionalista en política, el defensor de las libertades más antiguas de Roma en un momento en que la autocracia estaba emergiendo. Algunas personas han visto una contradicción entre su tradicionalismo en la política y su innovación en la filosofía. Pero creemos que está fuera de lugar.

Roma, al final de la República, estaba llena de figuras públicas que sacudían el status quo de la forma más llamativa: políticos alborotadores como Catilina y Clodio, o Catulo, que escandalizó a Roma con su poesía erótica. Junto a ellos, Catón se ve como una especie de tradicionalista anacrónico, pero él desafió a los retos de su tiempo de una manera mucho más profunda.

Para convertirse en un hombre hecho a sí mismo Catón no requirió revolverse contra su cultura. Simplemente se le dio la libertad para examinar la cultura dominante, con ojos claros y cuando rechazó  deliberadamente alguna partes de su cultura  rechazó, dejó una huella duradera. En una ciudad de consumo conspicuo, vivió manera simple y frugal, a pesar de que ha heredado una gran fortuna. En una cultura política en que imperaba el soborno, la corrupción, el tráfico de influencias; él mantuvo sus manos limpias. Fue pionero en una forma de orquestar la desobediencia civil: en un número de ocasiones, Catón ganó la aclamación popular al obligar a sus enemigos a detenerlo o físicamente silenciarlo.

Lo más desconcertante, Catón a veces aparece como un defensor de lo no-romano, del bienestar de los pueblos conquistados y «bárbaros». Una vez, cuando Roma celebraba la masacre inflingida por César de toda una tribu gala, incluyendo mujeres y niños, Catón se levantó en el Senado para exigir que el general fuese juzgado como criminal de guerra. Eso nos recuerda de que el estoicismo fue posiblemente la primera escuela que pretendía enseñar el respeto universal de todos los pueblos, una idea que después fue transmitida al cristianismo. También conservamos el término palabra estoico «cosmopolita» que literalmente significa «ciudadano del Mundo».

De hecho, creemos que hay un fuerte mensaje estoico en la forma en que Catón se esforzó por ser contracultural en un sentido profundo, en lugar de un sentido superficial. El estoicismo enseña que debemos distinguir constantemente entre lo trivial y lo esencial, entre los entretenimientos y las fuentes de la felicidad duradera. Catón utilizó ese implacable concepto para construir lo esencial en el corazón de su vida política.

4. «hacerse a sí mismo» significa más de lo que crees.

Si alguien se inspira para para seguir la actualidad de pasos Catón, es porque tal vez hemos heredado una empobrecida de lo que significa «hacerse a si mismo».  Frecuentemente intercambiamos el «Ser» de hacerse, por el «tener». La forma que inconscientemente nos hacemos es a través de incrementar el volumen de nuestra fortuna. Pensamos que somos lo que tenemos-

Si Catón hubiese pretendido el éxito convencional, se habría entregado a él. Tenía el pedigrí, el reconocimiento de su nombre, y la posición para ser  un funcionario perfectamente respetable y anónimo en la máquina de gobierno de la República. La Historia lo recuerda, sin embargo, porque se hizo una elección diferente.

¿Y si insistieramos en la demanda de más  los hombres hechos a sí mismos en la vida pública de hoy, no en el sentido común de la frase, sino en el sentido de en Catón? Desde las elecciones del consejo de estudiantes al colegio electoral, la vida pública parece una eliminación sistemática de toda la idiosincrasia discrepante, de toda originalidad, de toda crítica. Año tras año, la política es conducida por el mismo estrecho rango de las personas «confiables». ¿Y nos debería sorprender que ofrezcan la misma gama estrecha de soluciones «seguras» e ineficaces?

¿Alguien con el coraje y la originalidad de Catón podría tener una oportunidad en la arena política? No es probable y todo eso perdemos.

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Rob Goodman es un ex escritor de discursos del Congreso. Jimmy Soni es Jefe de Redacción del Huffington Post. Son co-autores de: El último ciudadano de Roma: La vida y el legado de Catón

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