Resiliencia estoica

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«Envía, Zeus, la prueba que quieras, pues tengo los recursos que tú me diste y los medios para señalarme con lo que sobrevenga.»

Epicteto.

Resiliencia estoica.

La resiliencia es un fenómeno, en cierto punto, parecido a la hormesis o al mitriadismo. EsPSICOPSI-RESILIENCIA-1 la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

La resiliencia es un concepto dinámico que tiene dos vertientes: por un lado la de soportar, sobreponerse a la adversidad; por el otro, el de salir fortalecido después de la adversidad. Séneca decía que el mismo suelo que nos hace tropezar y lastimarnos, nos sirve de apoyo para levantarnos y avanzar.

La técnica que empleaban los estoicos para entrenar la resiliencia era el denominado praemeditatio malorum, es decir, anticiparse a la adversidad analizando las consecuencias de la misma. En el budismo también se emplean técnicas de “inmunización” ante la muerte y de tomar consciencia de la impermanecia intrínseca de la existencia a través de la meditación sobre los procesos de corrupción del cuerpo que ocurren tras morir. Por el contrario, autores muy influidos por el estoicismo como Montaigne, parece que propugnan lo contrario pues afirman que la muerte es algo natural y acaecerá sin más trámite, que es muy fácil, mucho más que la vida en sí. De lo último hay que hacer una salvedad importante, Montaigne vivió un accidente equestre que prácticamente lo llevó a experimentar su propia muerte, aunque después lo superó. Esa vivencia única puede ser indudablemente una forma de “inmunización” más potente y duradera que la de imaginarla y por eso, al él, no le resultaba necesaria dicha práctica. No obstante, hay que recalcar que la actitud final ante la muerte es la misma, la diferencia es que Montaigne llegó a la relativización la visión de ésta como consecuencia de una experiencia involuntaria y accidental, igual que le pasa a mucha gente que pasa por situaciones extremadamente traumáticas que evidentemente les crean resiliencia o hormesis. Para el resto, que “afortunadamente”, ¿o no?, no hemos tenido que pasar por esas experiencias, tal vez no nos quede más remedio que practicar con un sucedáneo mental.

El entrenamiento en un aspecto negativo muy concreto, por generalización, nos sirve para su aplicación en fenómenos de una amplio rango, como anticipación e “inmunización” ante futuros contratiempos. Por ello el praemeditatio malorum sobre la muerte es especialmente valioso ya que podría ser la peor situación de futuro a afrontar. ¿O tal vez no? Dejo al lector su valoración personal.

Los estoicos estaban interesados en conseguir una transformación personal integral y duradera, por eso no resulta extraño que utilizasen un enfoque similar.

En la psicología contemporánea se utilizan técnicas similares para abordar los problemas emocionales a corto plazo, pero los estoicos estaban más interesados en un enfoque más sólido y duradero, en construir resiliencia, en construir virtud. No en balde resiliencia no es más que otro término para rebautizar una combinación de virtudes como son la fortaleza y la templanza. El estoicismo no es una terapia psicológica, es eso y mucho más, es una filosofía de vida, una forma de moldearnos hacia la excelencia humana. El alivio ante problemas emocionales a corto plazo puede que sea una de las vías de entrada al mundo del estoicismo pero si profundizamos, a la larga, nos daremos cuenta del potencial que reside bajo sus doctrinas y valores, potencial que nos ha de permitir vivir una vida más plena, una vida más virtuosa.

El praemeditatio malorum implica entrenarse de forma anticipada a enfrentarse a futurosmarco arelio reveses de la fortuna, desgracias y contratiempos con ecuanimidad estoica. Todo ello a través de la visualización de las posibles catástrofes como si estuviesen ocurriendo ahora mismo. Alguno autores denominan esta técnica como “visualización negativa” y en psicoterapia se utiliza la llamada “exposición imaginaria”. Son diferentes nombres y variantes de una técnica milenaria que como ya hemos visto hasta en el budismo se practicaba. Dicha técnica ha sido probada científicamente y ya sabemos como funciona a nivel psicológico: la ansiedad y los sentimientos negativos tienden a desvanecerse cuando la exposición al factor estresante es repetido y prolongado suficientemente. Los factores que pueden interferir, como pueden ser las reacciones emocionales descontroladas, pueden ser así prevenidos. Es un proceso de “habituación” ante la adversidad que nos permite controlar la ansiedad que nos producen los inevitables reveses de la vida.

Los psicólogos recomiendan elegir los “motivos” de la exposición a la adversidad de forma muy cuidadosa para no intentar enfrentarse a adversidades que nos superen: hablan de “exposición gradual”. No hay prisa, es un camino para toda la vida; es preferible ser sistemático. Los estoicos no nos han legado un “manual” con las instrucciones para esta práctica ni el tiempo a dedicar. En psicoterapia, al afrontar síntomas de ansiedad severa, se suelen aplicar intervalos de visualización de 15-30 minutos diarios durante un par de semanas para después evaluar la evolución y aplicar las correcciones precisas. Normalmente, los psicoterapeutas intentar utilizar escalas subjetivas de, por ejemplo, porcentaje de intensidad de los sentimientos negativos, para que el paciente, con ayuda del terapeuta, pueda ir modulando la práctica y evitar, sobretodo, abandonarla antes de haber alcanzado un nivel determinado de “bienestar” o control de la ansiedad.

Desde un punto de vista estrictamente estoico, este enfoque puede ser útil como

nietzsheherramienta, pero como ya hemos visto, estamos hablando de una forma de vida, no de una terapia personal; de un camino sin fin hacia la excelencia personal, no de una vuelta a la “normalidad” mediocre. Esta muy bien ver como la moderna psicología “operativiza” la técnica, pero nuestro objetivo tiene que estar mucho más allá: es un camino sin fin, un entrenamiento para la vida. No hacemos un plan de entrenamiento para correr un Maratón en tal fecha, sino un plan de entrenamiento para mantenernos en forma mental y emocionalmente, en mejorar nuestro virtuosismo. La reducción de la respuesta emocional incontrolada es encomiable pero no suficiente, es sólo un indicador de caminar en la vía correcta.

La atención plena nos permite afrontar los sentimientos de otra forma, no intentando forzarlos a reducirse, sino aceptándolos de forma desapegada y así dejar que se vayan extinguiendo solos, con el tiempo. Visualizamos la situación de forma contínua, ecuánime y paciente hasta que comprobamos que la ansiedad va desapareciendo por si misma. De este modo podemos conseguir un permanente estado de “virtud”, de templanza y fortaleza sin quiebra.

94cd068c12585738ddecd4566c699726Veamos algunos ejemplos. Imaginemos que hemos tenido un pequeño incidente de tráfico el cual me ha hecho perder los nervios. Podemos imaginarnos como a través de la atención y el desapego me “separo” de la situación y la veo desde la distancia, con lo cual consigo que me afecte en mucho menor medida: la observo como una película con sus actores y entre ellos estoy yo. Me tengo que hacer eco de las enseñanzas de Epicteto en el sentido de que no es la situación la que me estresa sino mi actitud hacia la situación. Tener esta concepción siempre en mente es una herramienta potente para afrontar la adversidad, nos repetimos: no esta adversidad la que me crea malestar sino mi actitud hacia ella. Es un entrenamiento similar al entrenamiento físico, cuanto más nos repetimos a nosotros mismos esta actitud, más fuertes y emocionalmente resilientes nos convertimos, más virtuosos. Si practicamos imaginariamente esta técnica, nos será mucho más fácil ante una situación real mantener una distancia cognitiva con ella. Es una forma de mindfulness, de atención plena, ante una situación estresante aprendo a observar mi reacción de forma desapegada, observo como surgen pensamientos automáticos. No es necesario luchar contra los pensamientos ni contra las emociones negativas; sólo tomando conciencia de ellas, aprendemos a distanciarnos y a no dejarnos arrastrar, con lo cual por si mismos pierden fuerza y nos permiten el autocontrol sin necesidad de embarcarnos en una lucha interior ante la cual, probablemente, estaríamos condenados a perder.

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Por ello, es importante construirse un marco mental de valores y virtudes sólidos ya que si tenemos ese marco y aprendemos a observar la realidad a través del mismo con consciencia, todo lo que sale del marco pierde fuerza. También es importante recordar que las impresiones mentales no son lo mismo que la realidad, el incidente de tráfico que nos ha llevado a “perder los estribos” no es más que un incidente en el que normalmente no hay mala fe por parte de ninguno de los actores. (conviene repasar como es nuestro sistema operativo mental) Es nuestra visión imaginaria sobre la actitud de los otros actores la que nos saca de quicio de forma irraurriesen a una persona ajena, pierden su fuerza; con lo cual mantenemos nuestro virtuosismo.

Vemos, una y otra vez, que la base esta en la horquilla estoica de Epicteto, en aprender a distinguir lo que está bajo nuestro control y lo que no. La virtud, los valores propios, lo que consideramos sabio, saludable, loable… depende de nosotros; el resto nos es indiferente, o tal vez preferible, y si aprendemos esta diferencia y aprendemos a aplicarla a nuestro funcionamiento cotidiano, caminamos hacia la excelencia humana.

Desde el punto de vista estoico, los eventos futuros pueden ser “preferibles” o tal vez “inconvenientes”, sólo nuestras acciones presentes pueden ser juzgadas como virtuosas o viciosas, buenas o malas, convenientes o inconvenientes. En la práctica de premeditación sobre la adversidad, lo que realmente hacemos es imaginarnos un evento futuro “inconveniente” o “no-preferible”, como si estuviese acaeciendo ahora y le cambiamos de categoría convirtiéndolo en “indiferente”. Para los estoicos esta práctica es una forma de ensayar la indiferencia y la aceptación hacia los “infortunios” externos. Una vez sucedidos ya no tiene sentido desear que no lo hubiesen hecho, no podemos volver atrás, el reloj avanza inexorablemente e intentar ir en su contra es totalmente irracional y antifilosófico.

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Para finalizar, otra cita de Epicteto, complementaria a la del encabezado, y al de esta última imagen y que constituye une definición sin igual de hormesis.:«¿Qué pensáis que habría sido de Heracles si no hubiesen existido un león y una hidra y una cierva y un jabalí y unos cuantos hombres malvados y salvajes, a quienes él expulsó y barrió del mundo? ¿Qué habría hecho si no hubiese existido nada de eso? ¿No es verdad que se habría dedicado a dormir, bien arropado? Así que, para empezar, no habría llegado a ser Heracles,toda la vida adormilado en tal molicie y sosiego. ¿Qué utilidad habrían tenido sus brazos y toda su fuerza y su firmeza y su nobleza, si no le hubiesen movido y hecho actuar tales peligros y situaciones?»

Nada nos debilita tanto como la excesiva comodidad.

 

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