El sistema operativo mental

Ten cuidado de lo que piensas y lo que dices,

porque se puede transformar en la profecía de tu vida.

Francisco de Asís.

Esquema del sistema operativo mental

He venido hablando del sistema operativo mental pero, todavía, no había entrado a describirlo. Para ello, he preparado un gráfico, muy esquemático, en el cual se representan los puntos clave del sistema que posteriormente pasaré a describir.

Diapositiva1

Interior/Exterior

El concepto no cuadra exactamente con lo que consideramos normalmente yo/no-yo. La salud, el cuerpo… son considerados exteriores, son cosas sobre las que no tenemos control por lo que no son realmente partes de mi yo. Por eso los consideramos a efectos del sistema operativo mental como exteriores al mismo. Evidentemente, un cuerpo enfermo, afectará al sistema operativo y, según la neurociencia, la mente es un “producto” del cerebro, pero desde nuestro punto de partida, no es parte de él.

Realidad.

La realidad es lo que esta fuera de nosotros e incluye como hemos visto, nuestro cuerpo, nuestras posesiones entendidas en sentido amplio (no sólo materiales, sino seres queridos, amigos…) y el prestigio. Como vemos se considera la realidad como lo más próximo y que nos afecta de forma directa. Evidentemente todo está entrelazado, conduzco mi Ferrari tal vez por el placer de conducir, o tal vez porque me hace sentir más poderoso, o porque mi prestigio social se ve incrementado… Lo que pasa en “los mercados” o “en el Gobierno”, o… en un primer momento no nos afecta directamente y por tanto, mientras no se concretase su acción directa sobre nosotros, sería una Realidad alejada.

Percepción y juicio

La realidad nos llega al cerebro a través de los sentidos, pero de forma totalmente tamizada. Físicamente, porque nuestras limitaciones sensoriales nos permiten aprehender sólo una parte ínfima de la realidad: sensaciones sonoras o visuales desde una frecuencia determinada hasta otra, no tenemos sentidos que nos permitan funcionar en modo “sonar” como hace un murciélago o un delfín… Pero la tamización que más nos afecta psicológicamente es la de los modelos mentales, la de los patrones (normalmente aprendidos) a través de los cuales vemos lo que ocurre a nuestro alrededor. No vemos (sentimos) la realidad con ojos frescos, vemos una flor, la etiquetamos como tal y perdemos la oportunidad de percibirla en todo su esplendor: color, olor, textura. Decimos “flor” o “chocolate” y perdemos la percepción ingenua plena de la realidad.

También existe la posibilidad del error en la percepción, una raíz en el suelo en la noche, nos puede parecer una serpiente y crearnos pánico.

Pero el paso transcendental es el que se realiza cuando entra en juego la Razón y pasamos a juzgar interiormente lo que hemos percibido. Es transcendental pues, si aprendemos a ser concientes del proceso, podemos modificar el juicio sobre la realidad percibida y algo que podría ser doloroso, convertirlo en neutro o incluso positivo. Por ejemplo, suspender un exámen puede ser una auténtica tragedia o un aliciente para mejorar, para aprender y crecer.

Emociones.

Según como juzgamos la realidad, producimos nuestra reacción emocional a la misma. Evidentemente, si el juicio es positivo y vemos “el vaso medio lleno” es fácil tener emociones positivas y viceversa. Pero incluso ante juicios negativos, la Razón, si esta debidamente entrenada, puede alterar la reacción emocional evitándonos sufrimiento estéril.

Acciones.

Desde nuestros juicios y nuestras emociones, reaccionamos actuando o no actuando (que también es un a forma de acción) y devolvemos a la Realidad nuestro impacto. La Razón puede modificar y modular la acción como, por ejemplo, hace un actor, que puede estar llorando en el escenario, cuando en realidad es un momento de felicidad suprema para él pues ha logrado estrenar la obra x en el teatro y.

Ruido mental.

La “trilogía” anterior se lleva a cabo dentro de la mente, y la mente normalmente es caótica e ingobernable. Siempre esta llena de “ruido”, de pensamientos circulares, de “polución mental”. El problema con ello, es que ese ruido distorsiona la percepción de lo que pasa dentro de nuestra mente, nos lleva a dejarla funcionar de forma automática, sin realmente ser concientes de lo que hacemos o de por qué lo hacemos. No “accionamos”, no vivimos la vida, sólo reaccionamos a los estímulos externos usando nuestros programas mentales, de una forma sub-humana.

Yo profundo.

Finalmente, el Yo profundo, la Superconciencia, el Testigo trancendente… podemos llamarlo, y se ha llamado a lo largo de la historia, de muchas formas. Es el observador, el que, cuando damos un paso atrás y “salimos de la caja”, puede ver como está funcionando la mente en ese momento, aquí y ahora. Si, con la técnica adecuada, disminuimos el ruído mental, finalmente puede observar el funcionamiento de los juicios, emociones y acciones, y puede llevar a cabo los pasos para controlarlos, para no vivir automáticamente, para no vivir dormidos. Normalmente, se activa a través de la meditación o la atención plena, sea como consecuencia de una práctica formal o no.

Ramiro Calle.

A continuación unas palabras de Ramiro Calle sobre la mente:

  • Si no dominas la mente, ésta te dominará a ti. Si no la gobiernas, te convertirás en su marioneta.
  • Peor que la polución ambiental es la polución mental. Ordena e higienza tu mente. No hagas de ella un erial o un estercolero.
  • La atención es la lámpara de la mente. La consciencia es claridad y la inconsciencia es sombra. Con la antorcha de la consciencia hay que ir iluminando la oscuridad de la inconsciencia. Tanto más consciente, más eres; tanto más inconsciente, menos eres.

¡Despierta!

29 comentarios en “El sistema operativo mental

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